Manuel Alexis Colón Jorge Desarrollo personal: Intelectual, espiritual y económico. Todo en espiral integral Teléfono: 829 758 1831 E-mail: mackalex1112@gmail.com SKYPE: manycol No importa que califiquen tu prudencia de timidez, tu sabiduría de pereza, tu estrategia de debilidad; es preferible que un enemigo sabio te tema a que los amigos necios te elogien... Tito Livio
martes, 29 de marzo de 2011
El Celular: Fuente de Denuncias e Información
Domingo, 27 Marzo 2011
Tecnología móvil herramienta para denunciar abusos

Por EFE
Readaptado por MACKALEX para mackalexdigital.blogspot.com
24 de Mar 2011 09:21 PM
Orlando (EE.UU.), (EFE).- La tecnología móvil y las redes sociales se han transformado en una herramienta de defensa de los derechos humanos que ha permitido, al instante, denunciar los atropellos y abuso de poder de gobiernos y ayudar en desastres naturales, dijeron hoy expertos.
"Gracias a la tecnología móvil se abochornan gobiernos que pretenden hacer una cosa, pero hacen otra", afirmó Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch, en la conferencia CTIA Wireless que concluyó en Orlando (Florida).
Durante los tres días que duró el evento con el lema "Get Goin la vida móvil, 2011", los principales líderes de la industria discutieron las necesidades del sector y su impacto social, posibilitando las comunicaciones durante desastres naturales, avivando el espíritu democrático, sofocando gobiernos y provocando incluso revoluciones.
Roth destacó, asimismo, el desempeño de las redes sociales como "Twitter" en la revelación instantánea de "abusos que de otra manera pudiese quedar escondidos o tardarse días en conocerse, generando al mismo tiempo cambios sociales y políticos, como nunca antes posible".
John Stanton, director de Trilogy International Partners, resaltó el papel importante de las redes sociales en transmitir mensajes durante desastres naturales como en el terremoto de Haití el año pasado.
Mientras que Biz Stone, cofundador de "Twitter", enfatizó la eficiencia de esa red social en ayudar a las comunidades a organizarse, enviar mensajes vitales y en la toma de decisiones que perfilan el ámbito político y estimulan el desarrollo económico a nivel mundial.
Los discursos principales de la conferencia se enfocaron en la integración de la tecnología móvil y de sus productos con el diario vivir, el aumento increíble de la movilidad de banda ancha a nivel mundial y la necesidad de ampliar el tan codiciado espectro digital.
Tony Melone, representante de la empresa Werizon Wireless, bromeó al decir que "sobre mi cadáver" su compañía estaría lista para compartir su espectro.
Julius Genachowski, director de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por su sigla en inglés) de EE.UU., dijo que proveer más espectro a la industria de tecnología móvil es una de las prioridades de esa agencia que regula las comunicaciones.
Dan Hesse, director de Sprint, comparó el espectro con el oxígeno diciendo que la industria lo necesita para sobrevivir, especialmente si EE.UU. quiere mantenerse a la vanguardia de las comunicaciones móviles que calificó como "armas poderosas contra bombas y gases lacrimógenos", en referencia al papel de los teléfonos inteligentes en el conflicto en Egipto y el terremoto en Japón.
En la conferencia se presentaron nuevos productos: AT&T lanzó su nuevo teléfono inteligente "HTC HD7S" de alta definición; LG mostró el "Thrill 4G"; T-Mobile mostró el "Dual Core 4G", "Nokia Astound" y el "4H Sidekick". Sprint desveló su teléfono inteligente EVO 3D, el Samsung "Galaxy Tab", el "Galaxy Indulge" y su tablet "EVO View"; mientras que Research in Motion presentó su "Blackeberry Playbook" y la nueva empresa Blu, el primer fabricante de teléfonos celulares creados por latinos, debutó en la conferencia con sus teléfonos inteligentes de plataforma Androide "Samba", "Tango" y Deejay". Más de 40 mil personas y representantes de unos 125 países, asistieron al evento.
lunes, 28 de marzo de 2011
¿A FAVOR O CONTRA EL MATRIMONIO?
De: http:// www.iesvs.org
¿Vale la pena casarse?

Tomás Melendo
Catedrático de Filosofía (Metafísica)
Director de los Estudios Universitarios en Ciencias para la Familia
Readaptado por MACKALEX para mackalexdigital.blogspot.com
José Pedro Manglano
¿Para qué casarse?
Bastantes jóvenes aseguran hoy que no ven razón alguna para contraer matrimonio. Se quieren, y en ello encuentran una justificación sobrada para vivir juntos. Estimo que están equivocados, pero los comprendo perfectamente.
Y es que las leyes y los usos sociales han arrebatado al matrimonio todo su sentido:
a) por una parte, la admisión del divorcio elimina la confianza de que se luchará por mantener el vínculo;
b) por otra, la aceptación social de “devaneos” extramatrimoniales, considerados casi como una “necesidad“, por no decir un “derecho“… o un “deber”, suprime la exigencia de fidelidad;
c) y, finalmente, la difusión masiva e indiscriminada de contraceptivos, unida a la afirmación de su total inocuidad —espiritual, psíquica y física—, desprovee de relevancia y valor a los hijos.
¿Qué queda, entonces, de la grandeza de la unión conyugal?, ¿qué de la arriesgada aventura que siempre ha sido?, ¿con qué objeto “pasar por la iglesia o por el juzgado“?
Vistas así las cosas, a quienes sostienen la absoluta primacía del amor habría que comenzar por darles la razón, para después hacerles ver algo de capital importancia, que otras veces ya he apuntado: es imposible quererse bien, en serio, sin estar casados.
Hacerse capaz de amar
Aunque pueda suscitar cierto estupor, lo que acabo de sostener es bastante cierto. En todos los ámbitos de la vida humana hay que aprender y capacitarse. ¿Por qué no en el del amor, que es a la par la más gratificante, decisiva y difícil de nuestras actividades? Jacinto Benavente afirmaba que «el amor tiene que ir a la escuela». Y es verdad. Para poder querer de veras hay que ejercitarse, igual que, por ejemplo, hay que templar los músculos para ser un buen atleta.
Pues bien, la boda capacita para amar de una manera real y efectiva.
Nuestra cultura no acaba de entender el matrimonio: lo contempla como una simple ceremonia (mejor cuanto más lujosa o extravagante), un contrato rescindible, un compromiso…
Algo que, sin ser falso, resulta demasiado pobre.
En su esencia más íntima, la boda constituye una expresión exquisita de libertad y amor. El sí es un acto profundísimo, inigualable, por el que dos personas se entregan plenamente y deciden amarse de por vida. Es amor de amores: amor sublime que, en primer término, “redime” mi pasado; y, además y sobre todo, me permite “amar bien“, como decían nuestros clásicos: fortalece mi voluntad y la habilita para querer a otro nivel; sitúa el amor recíproco en una atmósfera más alta.
Por eso, si no me caso, si excluyo ese acto de donación total, estaré imposibilitado para querer de veras a mi cónyuge: como quien no se entrena o no aprende un idioma resulta incapaz de hablarlo.
A su joven esposa, que le había escrito: «¿Me olvidarás a mí, que soy una provincianita, entre tus princesas y embajadoras?», Bismark le respondió: «¿Olvidas que te he desposado para amarte?»
Estas palabras encierran una intuición profunda: el “para amarte” no indica una simple decisión de futuro, incluso inamovible; equivale, en fin de cuentas, a “para poderte amar” con un querer auténtico, supremo, definitivo… imposible sin el mutuo entregarse del monio, sin casarse.
Casarse o “convivir“
No se trata de teorías. Cuanto acabo de exponer tiene claras manifestaciones en el ámbito psíquico.
El ser humano solo es feliz cuando se empeña en algo grande, que efectivamente compense el esfuerzo. Y lo más impresionante que un varón o una mujer pueden hacer en la tierra es aprender a amar.
Vale la pena dedicar toda la vida a amar cada vez mejor y más intensamente, porque solo para eso hemos venido a este mundo.
De ahí que, en realidad, sea lo único que merece nuestra dedicación: todo lo demás, todo, debería ser tan solo un medio para conseguirlo. «Al atardecer de nuestra existencia —repetía san Juan de la Cruz— se nos examinará del amor».
¡Y de nada más!, añado yo: todo lo que, en mi vida, no transforme en amor, resulta inútil, vano o incluso perjudicial.
Pues bien, cuando me caso establezco las condiciones para consagrarme sin reservas a la tarea de amar. Por el contrario, si simplemente vivimos juntos, y aunque no sea consciente de ello, todo el esfuerzo tendré que dirigirlo, a “defender las posiciones” alcanzadas, a que no se me vaya “el ganado (¡sin segundas!)… o la ganada (¡sin terceras!)”.
Todo, entonces, se torna inseguro: la relación puede romperse en cualquier momento. No tengo certeza de que el otro va a esforzarse seriamente en quererme, en acopiar las alegrías y superar los roces y conflictos del trato cotidiano: ¿por qué habría de hacerlo yo? No puedo bajar la guardia, relajarme, mostrarme de verdad como soy, no sea que mi pareja advierta defectos “insufribles” y decida que “hasta aquí llegaron las aguas”. Ante las dificultades que por fuerza han de surgir, la tentación de abandonar la empresa se presenta muy cercana, puesto que nada impide esa deserción.
La simple convivencia crea un clima psíquico que hace peligrar el objetivo fundamental y entusiasmante del matrimonio: aumentar, intensificar y mejorar el amor y, con él, la felicidad.
¿Amor o “papeles”?
Todo lo cual parece avalar la afirmación de que “lo importante” es quererse. ¡Y es que es verdad!
El amor es efectivamente lo importante. No hay que tener miedo a esta idea. Pero ya he explicado que no puede haber amor cabal sin donación mutua y exclusiva, sin casarse.
Los papeles, el reconocimiento social, no son de ningún modo lo importante; pero, en cuanto confirmación externa de la mutua entrega, resultan imprescindibles.
¿Por qué?
Desde el punto de vista social, porque mi matrimonio tiene repercusiones civiles claras, que aumentan todavía más con la llegada de los hijos: la familia compone —o debería componer— la clave del ordenamiento jurídico y el fundamento de la salud de una sociedad; es indispensable, por tanto, que quede constancia de que otra persona y yo hemos decidido cambiar de estado y crear una nueva familia.
Pero, sobre todo, la dimensión pública del matrimonio, la ceremonia religiosa y civil, la fiesta con familiares y amigos, las participaciones del acontecimiento, anuncios en los medios —¡superguay, si puede ser en la tele!—… todo deriva de la enorme relevancia que lo que están llevando a cabo tiene para los cónyuges. Si eso va a cambiar radicalmente mi vida, a hacerla mejor, si me va a permitir algo que es una auténtica y maravillosa aventura, me gustará que todos o, al menos, los auténticos amigos lo sepan: igual que pregono con bombo y platillo las restantes buenas noticias.
Igual, no.
Mucho más, porque no hay nada comparable a casarse: me pone en una situación inigualable para crecer interiormente, para ser mejor persona y tremendamente feliz (el que no se lo crea… que haga la prueba en serio).
¿Cómo no difundir, entonces, mi alegría?
¿Anticipar el futuro?
Es verdad que, a la vista de lo expuesto, bastantes se preguntan: ¿cómo puedo yo comprometerme a algo para toda la vida, si no sé lo que ésta me deparará?, ¿cómo puedo tener certeza de que elijo bien a mi pareja?
Se trata de una pregunta típica de los dos últimos siglos, en los que el afán de seguridad se ha desbordado más allá de lo propiamente humano —a veces con repercusiones psíquicas, incluso graves— y, a pesar de las proclamas en contra, de manera inversa al aprecio real por la libertad, que siempre lleva consigo algo de riesgo.
Y la única respuesta posible, la que doy siempre que me hacen públicamente esta pregunta es: “de ningún modo”, “no hay ninguna manera de saberlo”, “el futuro es… el futuro”: indefinible por naturaleza, con el permiso de los “adivinadores de turno”, aunque son ya tantos que lo del turno es más bien utópico: se nos cuelan por todos lados y a todas horas.
A lo que suelo añadir, antes de que desaparezca el auditorio, que para eso está el noviazgo: un período muy aprovechable, que ofrece la oportunidad de conocerse mutuamente y empezar a entrever cómo se desarrollará la vida en común.
Después, si soy como debo, ya sé bastante de lo que pasará cuando me case: sé, en concreto, que voy a poner toda la carne en el asador para querer a la otra persona y procurar que sea muy feliz. Y si se trata de un propósito serio, y si hemos sido prudentes y nos conocemos lo bastante, será compartido por el futuro cónyuge: el amor llama al amor. Podemos, por tanto, tener la certeza de que vamos a intentarlo por todos los medios. Y entonces es muy difícil, casi imposible, que el matrimonio fracase.
Observar y reflexionar
Ciertamente, esa decisión radical de entrega no basta para dar un paso de tanta trascendencia. Hay que considerar también algunos rasgos del futuro cónyuge.
¿Cuáles?
En primer término, por pura honradez, he de advertir que la viabilidad de un matrimonio nunca puede conocerse teniendo relaciones íntimas antes o en vez de la boda: como enseguida veremos, por más que choque contra la costumbre y las pretensiones generales, la situación que así se crea es tan artificial, tan abismalmente distinta de lo que sostendrá un matrimonio, que no existe modo peor de calibrar si debo o no casarme con aquella persona.
Los rasgos que debería tener en cuenta son siempre otros:
Por ejemplo, si “me veo“ viviendo durante el resto de mis días con aquella persona, incluso cuando esté sin arreglar, ronque o le crezcan los michelines; también, y antes, cómo actúa en su trabajo y con sus colegas, como trata a su familia, a sus amigos; si sabe controlar sus impulsos, incluidos los sexuales: porque, de lo contrario, nadie me asegura que será capaz de hacerlo cuando estemos casados y se encapriche con otro u otra; si me gustaría que mis hijos se parecieran a ella o a él (¡qué horror!)… porque de hecho, lo quiera o no, se le van a parecer; si sabe estar más pendiente de mi bien (y de su bien real, por más que le cueste) que de sus simples y casi inacabables antojos…
En definitiva:
a) No hacer el menor caso a lo que promete.
b) Escuchar —con todo el romanticismo que desee, pero como quien oye llover— lo que me dice.
c) Prestar mucha atención a lo que parece que es.
d) Más todavía a lo que efectivamente hace, a cómo se comporta.
e) Y conceder un peso absoluto a su manera de obrar… justo cuando no está conmigo, puesto que cuando nos vemos, los dos nos encontramos dispuestos naturalmente —sin la menor malicia— a agradar, ya que se trata del momento más esperado del día, en el que ambos podemos y queremos dar lo mejor de nosotros mismos.
Por el contrario; si en su casa, con sus amigos, con sus compañeros de trabajo… se porta como un o una egoísta o como un o una déspota, si no tiene en cuenta los deseos y el bien real de quienes lo rodean, ¿quién puede asegurarme de que no va a acabar así… también en la cama?
Relaciones anti-matrimoniales
Y aquí suele plantearse una de las cuestiones más decisivas y sobre las que impera mayor confusión. La necesidad de conocerse, de saber si uno y otra congenian, ¿no aconseja vivir juntos un tiempo, con todo lo que esto implica?
Se trata de un asunto muy estudiado y sobre el que cada vez se va arrojando una luz más clara.
Un buen resumen del status quaestionis sería el que sigue: está estadísticamente comprobado que la convivencia previa al matrimonio nunca produce efectos beneficiosos: ¡nunca!
Por ejemplo:
a) los divorcios son mucho más frecuentes —parece que el doble— entre quienes han convivido antes de contraer matrimonio;
b) las actitudes de los jóvenes que empiezan a tener trato íntimo empeoran notablemente, y a ojos vista, desde ese mismo momento: se tornan más posesivos, más celosos y controladores, más desconfiados y gruñones… incluso más feos.
Pero, ¿por qué?
La causa, aunque profunda, no es difícil de intuir. El cuerpo humano es, en el sentido más hondo de la palabra, personal; y quizá muy especialmente sus dimensiones sexuales. En consecuencia, la sexualidad sabe hablar un único idioma: el de la entrega plena y definitiva.
Pero, en las circunstancias que estamos considerando, esa total disponibilidad resulta contradicha por el corazón y la cabeza, que, con mayor o menor conciencia, la rechazan, al evitar un compromiso de por vida.
Surge así una ruptura interior en cada uno de los novios, manifestada psíquicamente por un obsesivo y angustioso afán de seguridad, cortejado de recelos, temores, rencores y suspicacias, que acaban por envenenar la vida en común.
Por otro lado, como consecuencia de lo anterior, uno y otra empiezan a sentirse mal… y buscan de nuevo “estar juntos” como medio para evitarlo; el malestar se calma momentáneamente, mientras duran las relaciones, para luego crecer con más fuerza, “estar otra vez más juntos“, aumentar la desazón persistente, en una especie de espiral fatídica que culmina casi siempre con la separación… ¡y peor si no es definitiva!
De ahí que, en contra del uso habitual, a este tipo de relaciones prefiera llamarlas “anti o contramatrimoniales“.
Para conocerse de veras
Por otro lado, resulta ingenua la pretensión de decidir la viabilidad de un matrimonio por la “capacidad sexual“ de sus componentes: ¡como si toda una vida en común dependiera o pudiera sustentarse en unos actos que, en condiciones normales, suman unos pocos minutos a la semana!
Pero es que la mejor manera de conocer a nuestro futuro cónyuge en ese ámbito consiste, como antes sugería, en observarlo en los demás aspectos de su vida, y tal vez principalmente en los no se relacionan directamente con nosotros: reflexionar sobre el modo cómo se comporta en su hogar, trabajo o estudio, con sus amigos o conocidos… y con sus “enemigos“, pues en algún momento de nuestra vida matrimonial seremos considerados como tales, etc.
Pues si en esas circunstancias es generoso, afable, paciente, servicial, tierno, desprendido…, puede asegurarse, sin temor al engaño, que a la larga esa será su actitud en la vida cotidiana y en las relaciones íntimas.
Mientras que la “comprobación directa“, e incluso la forma de tratarnos, por responder a una situación claramente “excepcional“ —el noviazgo un tanto “lanzado“—, no solo no proporciona datos fiables sobre su futuro, sino que en muchos casos más bien los enmascara.
Por eso, frente a una opinión muy difundida, cabría afirmar que “vivir (y acostarse) juntos” es la mejor manera de no saber en absoluto cómo va a actuar la otra persona durante el matrimonio.
Repito que no se trata de una mera ficción ni una suerte de “invento piadoso” para desaconsejar esa convivencia: como acabo de apuntar, resulta bastante fácil caer en la cuenta de que la situación que se crea en tales circunstancias es absolutamente artificial… y muy diversa de lo que será la vida en común, día a día —no solo “noche a noche”—, cuando ambos estén casados.
¿Probar a las personas?
Pero se puede ir más al fondo: no es serio ni honrado “probar” a las personas, como si se tratara de caballos, de coches o de ordenadores. Las personas son algo tan grandioso que, en su presencia, solo cabe la veneración y el amor; por ellas arriesga uno la vida, «se juega a cara o cruz—como decía Marañón—, el porvenir del propio corazón», la vida entera.
Además, la desconfianza que implica el ponerlas a prueba no solo genera un permanente estado de tensión, difícil de soportar, sino que se opone frontalmente al amor incondicional —incondicionado e incondicionable— que está en la base de cualquier buen matrimonio: y si no hay base o punto de apoyo, el matrimonio… se cae.
A lo que cabe añadir otro motivo, todavía más determinante: no se puede realizar ese “experimento”, es materialmente imposible, aunque parezca lo contrario: porque la boda cambia muy profundamente a los novios; no solo desde el punto de vista psicológico, al que ya me he referido, sino en su mismo ser: los modifica hondamente, los transforma en esposos, les permite amar de veras: ¡antes no es posible ese amor!
Pero este es un tema de tanta trascendencia que prometo volver muy pronto sobre él.
LA IMPORTANCIA DE LA ENSEÑANZA DEL MUNDO VIRTUAL
Readaptado por MACKALEX para mackalexdigital.blogspot.com
Citado por El Caribe
Domingo, 27 Marzo 2 011
Las redes sociales dan poderes de dioses a mortales

Por EFE
25 de Mar 2 011 04:45 PM
domingo, 27 de marzo de 2011
América Latina está presionada por auge de inflación
sábado, 26 de marzo de 2011
ARISTIDE Y SU REGRESO
El regreso de Aristide a Haití: la travesía de una larga noche que se hizo día
Las 8 Mentiras del éxito!
Readaptado por MACKALEX para mackalexdigital.blogspot.com
Control Total de Calidad
Es como si un productor fabricara dulce de acuerdo con su propio paladar. El mercado entre los 15 y 20 años. Cómo puede saber una persona de 60 años saber que es lo que le gusta a los muchachos?
Una actitud lógica en relación con el enfoque orientado al consumidor, es ponerse siempre en el lugar de los demás; esto implica escuchar sus opiniones y actuar en una forma que tenga en cuenta sus puntos de vista. (Ishikawa, Kaoru: Qué es el control total de calidad? La modalidad japonesa. Grupo Editorial Norma, Bogotá, et al, décima primera reimpresión, 1 997. Traducción del japonés al inglés por David J. Lu. Traducción al español por Margarita Cárdenas. Revisión técnica por Hugo Salazar Marciales. Pp. 134)
EL PROCESO SIGUIENTE ES SU CLIENTE
AMA = AMERICAN MARKETING ASSOCIATION
ALAN DUTKA, Manual de AMA para la satisfacción del cliente, Ediciones Granica, S. A., 1994. Título original en inglés; AMA Handbook for Customer Satisfaction. Traducción por Ana Silvia Mazia
La satisfacción del cliente es una preocupación que va en aumento entre las organizaciones empresariales de todo el mundo. Cada vez más, los consumidores exigen que los productos satisfagan -y aun excedan- sus expectativas... La satisfacción del cliente forma parte de la administración de la calidad total... Es realmente el cliente quien conduce la dirección de la calidad total. Y ésta a su vez, se concentra en considerar a los productos y servicios como soluciones a los problemas del cliente. La investigación de la satisfacción cliente pone el acento en dos temas clave:
1. Comprender las expectativas y exigencias de los clientes
2. Determinar en qué medida una empresa y sus oprincipales competidores tienen éxito en la satisfacción de esas expectativas y exigencias. P. 9.
Enviado desde mi dispositivo BlackBerry® de Claro Dominicana
jueves, 24 de marzo de 2011
¿Por qué estamos en una constante lucha?
Readaptado por MACKALEX para mackalexdigital.blogspot.com
martes, 22 de marzo de 2011
Cómo repartir tu tiempo para ser un/a gran EMPRESARIO@
Cada día escribe todas y cada una de las cosas que suceden: lo que haces, las llamadas, las interrupciones, las reuniones, los descansos. Préstale atención a los patrones – cuando es que los clientes generalmente llaman, cuando logras adelantar más trabajo, reuniones y horarios de producción, etc. Con esta información puedes organizar las actividades más flexibles con respecto a las más fijas.
0:42 - Minimiza los conflictos
Si eres observador, también descubrirás períodos en los que las interrupciones son menos frecuentes (por ejemplo temprano en la mañana). Estas horas son ideales para resolver tareas cotidianas, ponerte al día con la correspondencia y los horarios de trabajo. También debes considerar apartar algún tiempo cada día o cada semana para tus actividades de mercadeo, siempre teniendo en mente que estas horas se ajusten a los horarios de tus clientes.
0:39 - Y hablando de tus clientes
Aunque seas un búho y tus horas de mayor productividad sean antes de que salga el sol, recuerda que las horas “normales” de negocios siguen siendo la regla para la mayoría del mundo de negocios. Organiza tu horario para asegurarte de que estés disponible cuando tus clientes más te necesiten, particularmente si ellos se encuentran en zonas donde la hora es diferente.
0:27 -Estructura tu futuro
Hacia el final de cada semana, piensa en todas las tareas y fechas límite que requieren de tu atención durante los próximos cinco a siete días. Escríbelas, organízalas por orden de prioridad y asígnales suficiente tiempo para cumplir las metas a corto y largo plazo.
0:16 Espera lo inesperado
Un horario muy organizado se puede alterar por un sin fin de razones – la oportunidad de un nuevo cliente, un problema con un proyecto, enfermedad, inclusive mal clima. No te alteres. Si has planeado detalladamente, sabes cuáles son las cosas que no pueden esperar. Siempre mantén tu teléfono celular cargado y tu calendario a la mano de manera que puedas ajustar tu horario de ser necesario.
0:08 Tómate tiempo libre
No sientas que tienes que tener programado cada minuto de tu día de trabajo. Pequeños descansos entre citas o tareas son ideales para relajarte, dar una caminata, hacer una llamada personal o simplemente soñar por un rato. Cuando sea momento de comenzar la próxima tarea, estarás refrescado y con mejor disposición para entregar toda tu atención a la tarea inmediata.
viernes, 18 de marzo de 2011
EEUU, un país en vías de subdesarrollo
AMY GOODMAN: En Bonn, Alemania tuve oportunidad de conversar con Manfred Max-Neef, el reconocido economista chileno que ganó en 1983 el Right Livelihood Award, dos años después de haber publicado su libro Economía Descalza: Señales desde el Mundo Invisible. Empezé preguntándole que explique el concepto de la economía descalza.
MANFRED MAX-NEEF: Bueno, es una metáfora, pero es una metáfora que se originó en una experiencia concreta. Yo trabajé alrededor de diez años de mi vida en áreas de pobreza extrema, en las sierras, en la jungla, en áreas urbanas en distintas partes de Latinoamérica. Al comienzo de este periodo, estaba un día en una aldea indígena en la sierra de Perú. Era un día horrible; había estado lloviendo todo el tiempo. Estaba parado en una zona muy pobre y enfrente de mí estaba otro hombre parado sobre el lodo (no en el barrio pobre sino en el lodo). Y bueno, nos miramos. Este era un hombre de corta estatura, delgado, con hambre, desempleado, cinco hijos, una esposa y una abuela. Yo era el refinado economista de Berkeley, maestro de Berkeley, etc. Nos mirábamos frente a frente y de pronto me di cuenta de que no tenía nada coherente que decirle en esas circunstancias; que todo mi lenguaje de economista era obsoleto. ¿Debería decirle que se pusiera feliz porque el producto interno bruto había subido un 5% o algo así? Todo era completamente absurdo. Entonces descubrí que no tenía un lenguaje para ese ambiente y que teníamos que inventar un idioma nuevo. Ese es el origen de la metáfora “barefoot economy” o economía descalza, que, en concreto, significa la economía que un economista usa cuando se atreve a meterse en los barrios bajos. El punto es que los economistas estudian y analizan la pobreza desde sus oficinas lujosas, poseen todas las estadísticas desarrollan todos los modelos y están convencidos de que saben todo lo que hay que saber sobre la pobreza. Pero ellos no entienden la pobreza. Ese es el gran problema. Y es también el motivo por el cual la pobreza aún existe. Esto cambió completamente mi vida como economista. Inventé un lenguaje coherente para esas condiciones de vida.
AMY GOODMAN: ¿Y cuál es ese idioma? ¿Cómo aplicas un sistema económico o haces que las circunstancias expliquen esos cambios?
MANFRED MAX-NEEF: No, la cosa es mucho más profunda. Es decir, no es como una típica receta que te da alguien de tu país, en donde te dicen "te garantizamos quince clases o la devolución de tu dinero." Ese no es el punto. Deja ponértelo de esta manera. Hemos alcanzado un punto en nuestra evolución en el que sabemos muchas cosas. Sabemos muchísimo pero entendemos muy poco. Nunca en la historia de la humanidad ha habido tanta acumulación de conocimiento como en los últimos cien años. Mira cómo estamos. ¿Para qué nos ha servido el conocimiento? El punto es que el conocimiento por sí mismo no es suficiente. Carecemos de entendimiento. La diferencia entre conocimiento y entendimiento te la puedo explicar con un ejemplo. Vamos a pensar que tú has estudiado todo lo que puedes estudiar desde una perspectiva teológica, sociológica, antropológica, bioquímica y biológica sobre un fenómeno llamado amor. El resultado es que tú sabrás todo sobre el amor, pero tarde o temprano te vas a dar cuenta de que nunca entenderás el amor a menos de que te enamores. ¿Qué significa esto? Que sólo puedes llegar aspirar a entender aquello de lo que te vuelves parte. Como dice la canción latina, somos mucho más que dos. Cuando perteneces, entiendes. Cuando estás separado, solo acumulas conocimiento. Y esa ha sido la función de la ciencia. Ahora bien, la ciencia se divide en partes pero el entendimiento es completo. Holistico. Eso sucede con la pobreza. Yo entendí la pobreza porque estuve allí; viví con ellos comí con ellos y dormí con ellos. Entonces comienzas a entender que en ese ambiente hay distintos valores, y diferentes principios-–comparados con los que existen allí de donde tú provienes y te das cuenta de que puedes aprender cosas fantásticas de la pobreza. Lo que he aprendido de los pobres supera lo que aprendí en la universidad. Pero pocas personas tienen esa oportunidad, ¿te das cuenta? Ellos ven la pobreza desde afuera en lugar de estarla viviendo desde adentro. Aprendes cosas extraordinarias. Lo primero que aprendes y que los que quieren mejorar el sistema de vida de los pobres no saben, es que dentro de la pobreza hay mucha creatividad. No puedes ser un tonto si quieres sobrevivir. Cada minuto tienes que estar pensando, ¿qué sigue? ¿qué puedo hacer aquí? ¿qué es esto y lo otro y lo otro? Así que el estado creativo es constante. Además, están los contactos, las cooperativas, la ayuda mutua y toda una gama de cosas extraordinarias que ya no se encuentran en las sociedades dominantes, las cuáles, son individualistas, avaras, egocentristas, etc. Allá encuentras exactamente lo opuesto de lo que ves acá. Y es sorprendente porque a veces llegas a encontrar gente más feliz entre los pobres que la que encontrarías en tu propio ambiente. Lo que ya te dice que la pobreza no solo es una cuestión de dinero. Es algo mucho más complejo.
AMY GOODMAN: ¿Qué crees que debamos cambiar?
MANFRED MAX-NEEF: ¡Oh!, casi todo. Somos dramáticamente idiotas. Actuamos sistemáticamente en contra de las de las evidencias que tenemos. Conocemos todo lo que no debemos hacer. No hay nadie que no sepa esto. Especialmente los grandes políticos saben exactamente lo que no se debe hacer. Y aún así lo hacen. Después de lo que pasó en octubre del 2008, tú pensarías que van a cambiar porque se han dado cuenta de que el modelo económico no funciona. Que incluso tiene un alto nivel de riesgo. Es drásticamente peligroso. Y uno se pregunta:¿Cuál fue el resultado de la última reunión de la Comunidad Europea? Ahora son más fundamentalistas que antes. De tal modo que de lo único de lo que se puede estar seguro es de que ya viene la próxima crisis y que será mucho más fuerte que la actual. Pero para entonces ya no habrá suficiente dinero. Esas son las consecuencias de la estupidez humana.
AMY GOODMAN: Si tú estuvieras al cargo de la economía ¿qué harías para evitar otra catástrofe?
MANFRED MAX-NEEF: Primero que nada, necesitamos economistas más cultos, que sepan historia, de dónde vienen, cómo se originan las ideas, quién hizo qué y así sucesivamente. Lo segundo es que un economista se percibe como un subsistema dentro de un sistema más grande que es finita: la biosfera. También entiende que el crecimiento económico es imposible. En tercer lugar, un sistema que entiende lo anterior sabe que no puede funcionar sin tomar en serio los ecosistemas. Pero los economistas no saben nada de ecosistemas. No saben nada de termodinámica, ¿sabes? Nada de biodiversidad. Quiero decir, son totalmente ignorantes con respecto a estos temas y otra cosa así. Realmente no entiendo en qué puede dañar a un economista saber que si los animales desaparecen, él también desaparecerá porque entonces ya no habrá qué comer. Pero él no lo sabe, que dependemos completamente de la naturaleza ¿te das cuenta? Sin embargo, para los economistas que tenemos hoy en día, la naturaleza es un subsistema de la economía. Es completamente absurdo. Además, debemos acercar al productor con el consumidor. Yo vivo en el sur de Chile y ésa es una zona fantástica, tenemos toda la tecnología para la creación de productos lácteos de calidad. Hace unos meses estaba en un hotel desayunando. Noté estos paquetitos de mantequilla sobre la mesa. Tomé uno y descubrí que la mantequilla venía de Nueva Zelanda. Es absurdo ¿sabes? ¿y por qué sucede una cosa así? Porque los economistas no saben calcular costos. Traer mantequilla desde un lugar que queda a 20,000 kilómetros a un lugar en donde se produce la mejor mantequilla bajo el pretexto de que es más barato es una estupidez descomunal. ¿No toman en cuenta el impacto que causan esos 20,000 km de transporte sobre la naturaleza? Por si fuera poco, es más barato porque está subsidiado. Es un caso muy claro en el que los precios no revelan la verdad. Todo tiene un doble fondo ¿sabes? Pero ésos causan mucho daño. Si se acerca al productor con el consumidor, uno comerá mejor, tendremos mejores alimentos y sabremos de dónde vienen. Incluso podrías llegar a conocer a la persona que lo produjo. Se humaniza el proceso ¿sabes? Pero hoy en día lo que los economistas hacen está totalmente deshumanizado.
AMY GOODMAN: ¿No crees que la misma tierra nos forzará a actuar de diferente modo? ¿Estamos llegando al fin?
MANFRED MAX-NEEF: Sí claro. Ya algunos científicos lo están diciendo pero yo aún no he llegado a ese punto. Pero muchos lo creen y piensan que es definitivo: estamos fritos. Dentro de algunas décadas no habrá más humanos. Yo personalmente no creo haber llegado a ese punto, pero si diré que ya cruzamos el primero de los tres ríos. Y si observas lo que está pasando en todos lados, sí es alarmante cómo la cantidad de catástrofes ha ido en aumentando. Y se manifiestan de todas formas: tormentas, terremotos, erupciones volcánicas. El número de eventualidades crece dramáticamente y nosotros seguimos haciendo lo mismo.
AMY GOODMAN: ¿Qué has aprendido en las comunidades en las que has trabajado que te de esperanza?
MANFRED MAX-NEEF: La solidaridad de la gente. El respeto por los otros. Ayuda mutua. Nada de avaricia. Éste es un valor inexistente dentro de la pobreza. Y uno pensaría que allí es donde estaría más presente. Que la avaricia la poseen los que menos tienen. No, al contrario, entre más tienes más quieres. Esta crisis es el producto de la avaricia. La avaricia es el valor dominante del mundo actual. Mientras persista, estamos acabados.
AMY GOODMAN: ¿Cuáles serían los principios que enseñarías a los jóvenes economistas?
MANFRED MAX-NEEF: Los principios de los economistas deberían estar fundamentados en cinco postulados y un valor esencial.
Primero: la economía está para servir a las personas y no las personas para servir a la economía.
Segundo: el desarrollo es para las personas, no para las cosas.
Tercero: crecimiento no es lo mismo que desarrollo y el desarrollo no necesariamente requiere de crecimiento.
Cuarto: no hay economía que sea posible en la ausencia de servicios de ecosistema.
Quinto: la economía es un subsistema de un sistema mayor y finito: la biosfera. Por ende, el crecimiento permanente es imposible.
Y el valor esencial para sostener una nueva economía debería ser que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar por encima de la reverencia de la vida.
AMY GOODMAN: Explica lo que acabas de mencionar.
MANFRED MAX-NEEF: Nada puede ser más importante que la vida. Y digo vida, no seres humanos porque, para mí, el centro es el milagro de la vida en todas sus manifestaciones. Pero hay un interés económico, es decir, uno no solo se olvida de la vida y otros seres vivientes sino, de los humanos. Si recorres esta lista que acabo de mencionar, uno a uno, verás que lo que tenemos ahora es exactamente lo contrario.
AMY GOODMAN: Ve al tercer punto, crecimiento y desarrollo y explícalo por favor.
MANFRED MAX-NEEF: El crecimiento es una acumulación cuantitativa. Desarrollo es la liberación de posibilidades creativas. Cada sistema vivo de la naturaleza crece hasta cierto punto y para de crecer. Tú ya no estás creciendo, ni él ni yo. Pero continuamos desarrollándonos. De otro modo no estaríamos dialogando en este momento. El desarrollo no tiene límites pero el crecimiento sí. Y este es un concepto muy importante que políticos y economistas no entienden. Están obsesionados con el crecimiento económico. He estado trabajando a lo largo de varias décadas y se han hecho muchos estudios. Soy el autor de una famosa hipótesis: la hipótesis liminal, que dice que en cada sociedad hay un periodo de crecimiento económico-–entendido convencionalmente o no-–que trae una mejora en la calidad de vida ; pero sólo hasta cierto punto, el punto liminal, a partir del cuál, si hay crecimiento, la calidad de vida comienza a decaer. Esta es la situación en la que nos encontramos actualmente. Es decir, tu pais es el ejemplo más extremo que puedes encontrar. En una parte de un capítulo de mi libro que saldrá publicado el próximo mes en Inglaterra, titulado La economía desenmascarada-–se encuentra un capítulo llamado " Estados Unidos, una nación en vías de subdesarrollo" la cuál es una nueva categoría. Tenemos el concepto de desarrollado, subdesarrollado y en vías de desarrollo. Ahora tenemos el nuevo concepto de en vías de subdesarrollo y tu país es el mejor ejemplo. El 1% de los americanos cada vez están mejor y el 99% va en decadencia y se refleja en todo tipo de manifestaciones. Las personas que viven en sus autos, ahora duermen en sus carros, ¿sabes? estacionados enfrente de la casa que fue suya. Millones de personas que uno conoce han perdido todo. Pero aquellos que especularon, los que trajeron consigo todo el problema, esos están muy bien. Para ellos no hay problemas.
AMY GOODMAN: ¿Entonces, cómo cambiarías las cosas?
MANFRED MAX-NEEF: Bueno, no sé cómo cambiarlas. Es decir, solitas van a cambiar ¿sabes? pero de forma catastrófica. No entiendo cómo no hay millones de personas en las calles de Estados Unidos destruyendo las cosas. Pero podría suceder. No lo sé. La situación es dramáticamente mala. Se supone que es el país más poderoso del mundo. Y a pesar de las condiciones, siguen con sus guerras absurdas gastando miles de milliones y billones. Trece billones de dólares se especularon y ¡ni un centavo se fue para las personas que perdieron sus casas! ¿Qué tipo de lógica es esa?
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Traducida al español por Rose Mary Salum
Enviado desde mi dispositivo BlackBerry® de Claro Dominicana
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¿Qué es un crítico para ti? Un ogro perfecto que tiene todas las reglas establecidas sobre como se debe crear o el creador potencial que se entretiene observando las creaciones ajenas para imponer (ni siquiera sugerir) normas y criterios preestablecidos que de ser él el creador, hubiera fielmente seguido?
Antes de exponer el tema, es pertinente establecer algunas cuestiones puntuales del criticado, el cual puede estar ubicado en el entorno diario (donde normalmente se encuentran el chisme y la envidia) ... fruto de la misma frustración personal del crítico, que creyéndose realizado no soporta la cara feliz y el estilo tranquilo de quien según Èl, no representa la normalidad que debe tener el ente humano...
Pero sabemos, que el hombre, en sentido general, es un ser inacabado lleno de angustias y temores, los cuales se reflejan en frustraciones personales que coinciden en el universo donde se encuentran de manera unívoca el chisme y la envidia, coadyuvantes siempre del vacío existencial tan connatural al hombre (no importa lo que haya logrado) y que se resume en el sugerente nombre del libro de Alexis Carrel: La incógnita del hombre.
...y trata de vender una imagen impropia de él y se convierte en un advenedizo que aspira a la gloria y al éxito, mediante el manejo artero de la chimosgrafía y el engaño.
Por último, si tienes deseos de crear —vid mi artículo acerca de la creación, por este mismo medio— olvida la crítica y crea...
28 de mayo, 2 009
Nota: Fragmento del artículo CRÍTICA DE LA CRÍTICA del opúsculo: MONOGRAFÍAS SELECTAS 1
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Eneñanzas del maestro FENIX para llevar una vida mejor a través de la BIOPROGRAMACIÓN y de apoyo al crecimiento integral del emprendedor.
El Resurgir de la Magia.
El poder de la mente humana es Ilimitado, sin embargo lo usamos como si fuera un Iceberg. El 99% de nuestras Capacidades, Talentos y Poder está Oculto bajo el agua, y sólo un mísero 1% es utilizado en la vida diaria, quizás menos.
En el fondo de nuestros corazones, todos sabemos que el mundo tiene que ser más grande de lo que vemos a simple vista, el problema es que nunca nadie nos descubrió el secreto de esos "talentos especiales" que todos sentimos en nuestro interior. La Bioprogramación es la Disciplina que te enseña a hacer lo "Imposible" Realidad.
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